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yo y mis circunstancias

Banda sonora

confía en mi
nunca has soñado
poder gritar
y te enfureces
es horrible
el miedo incontenible

entonces ven
dame un pedazo
no te conozco
cuando dices qué felices
qué caras más tristes
qué caras más tristes

ella sabe y presiente
que algo ha cambiado
dónde estás
no te veo es mejor
ya lo entiendo ahora
ya no me lamento
yo sigo detrás
para qué

si cada vez que vienes me convences
me abrazas y me hablas de los dos
y yo siento que no voy
que el equilibrio es imposible cuando vienes
y me hablas de nosotros dos
no te diré que no
yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo

ella no me imagina
cazando en los bares
viviendo deprisa
para qué
para qué

si cada vez que vienes me convences...

confía en mi
nunca has soñado
poder gritar
y te enfureces
es horrible
el miedo incontenible

entonces ven
dame un abrazo
no te conozco
cuando dices que felices
qué caras más tristes
qué caras más tristes...

Esta es una de las muchas canciones que configuran la banda sonora de mi vida.

Durante un largo periodo de año y medio la debí escuchar, junto a sus compañeras de álbum, un número de veces que ahora me parece pornográfico.

Mi discman sufrió la reproducción del cd “ULTRASÓNICA” de Los Piratas, tantas veces en esos más de 500 días que ha tardado mucho tiempo en recuperarse, tanto tiempo como yo.

Tras ese periodo, “ULTRASÓNICA”, tardó mucho en volver a sonar en mis oídos, escuchar sus canciones se me antojaba una especie de autoflagelación insoportable y YO ya estaba cansada de autocastigarme.

Pasó el tiempo e inevitablemente alguien consiguió que esas deliciosas canciones entrasen de nuevo en mi vida, y, tras lamerme las heridas, y en prueba de que por fin corrían tiempos mejores conseguí escuchar todo el cd sin derramar una sóla lágrima.

Lo curioso es que la persona que me ayudó a volver a escuchar a los Piratas fue la misma persona que me avocó a la compulsión, a una compulsión que mi discman aún no me ha perdonado.

La vida tiene estas cosas.

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