Mi cama nueva
Hace un tiempo, cuando YO y MIS CIRCUNSTANCIAS empezamos a montar el piso, tras hacer la típica ruta por las distintas tiendas de muebles de mi ciudad y tras comprobar que los precios resultaban prohibitivos, terminamos acudiendo a esa cadena de origen sueco que se caracteriza por poner a disposición del gran público muebles de diseño a un precio asequible.
Así adquirimos el 100% del mobiliario en la mencionada tienda y la verdad no nos podemos quejar del resultado salvo dos excepciones, a saber:
La cama y el sofá.
Habíamos buscado, desde el principio, una cama de estilo japonés, de esas que casi estás en el suelo, pero de nuevo los precios nos asustaron y optamos por adquirir una especie somier de madera con patitas muy, muy cortas y un futón.
Tras un mes durmiendo en nuestra nueva cama se partió la primera de las lamas del somier y la evolución ha sido trepidante, en la actualidad probablemente quedan, siendo generosa, dos o tres lamas enteras (justo las que, en posición horizontal, te quedan a la altura de las rodillas).
Vamos, que llevo meses imitando que descanso cómodamente y evitando moverme mucho para no clavarme en la espalda las puñeteras maderas rotas.
Pero hoy nuestro suplicio termina, hoy por indicación y pago de mis generosos suegros, me traen una super cama.
Probablemente ellos creerán que nuestra felicidad y nuestros repetidos gestos de agradecimiento responden a la preciosa estética de la cama elegida, a sus líneas minimalistas, a su bonito color wenge, pero NO, en esta ocasión lo único que estamos esperando como agüita de mayo es un sitio decente dónde dormir tras meses de dolor de espalda.
Lo del sofá es otra historia, pero hoy no es el día.
Sólo una recomendación a todos aquellos que tengan que decorar su casa: podéis tirar de cualquier cosa, incluso en la basura yo he encontrado cajoneras y mesitas decentes pero con la cama NO SE JUEGA, os lo digo por experiencia.
Así adquirimos el 100% del mobiliario en la mencionada tienda y la verdad no nos podemos quejar del resultado salvo dos excepciones, a saber:
La cama y el sofá.
Habíamos buscado, desde el principio, una cama de estilo japonés, de esas que casi estás en el suelo, pero de nuevo los precios nos asustaron y optamos por adquirir una especie somier de madera con patitas muy, muy cortas y un futón.
Tras un mes durmiendo en nuestra nueva cama se partió la primera de las lamas del somier y la evolución ha sido trepidante, en la actualidad probablemente quedan, siendo generosa, dos o tres lamas enteras (justo las que, en posición horizontal, te quedan a la altura de las rodillas).
Vamos, que llevo meses imitando que descanso cómodamente y evitando moverme mucho para no clavarme en la espalda las puñeteras maderas rotas.
Pero hoy nuestro suplicio termina, hoy por indicación y pago de mis generosos suegros, me traen una super cama.
Probablemente ellos creerán que nuestra felicidad y nuestros repetidos gestos de agradecimiento responden a la preciosa estética de la cama elegida, a sus líneas minimalistas, a su bonito color wenge, pero NO, en esta ocasión lo único que estamos esperando como agüita de mayo es un sitio decente dónde dormir tras meses de dolor de espalda.
Lo del sofá es otra historia, pero hoy no es el día.
Sólo una recomendación a todos aquellos que tengan que decorar su casa: podéis tirar de cualquier cosa, incluso en la basura yo he encontrado cajoneras y mesitas decentes pero con la cama NO SE JUEGA, os lo digo por experiencia.
6 comentarios
izi -
Creo que explicar que mi cama es incómoda y recomendar que no os copreis la cama en ikea, no forma parte de mi esfera más intíma.
No debes leer muchos blogs personales, pq el mío es bastante light comparado con blogs de gente que expica sus sentimientos (y que a mi me siguen pareciendo muy lejanos al reallity show).
De todos modos para tu tranquilidad no me creo en la casa de gran hermano y como prueba, si vuelves a leer mis posts, comprobarás que mi opinión respecto a ese submundo de personajes y de programas que les dan cancha, no es muy positiva.
La verdad es que YO me he sentido insultada por tu insinuación y cómo esta es "mi casa" me sabe mal, pero para que veas que tengo principios y que respeto la libertad de expresión, voy a mantener tu comentario.
U saludo.
Gálata -
alex aisa -
larah -
No sabes lo que me he reido con este post pq te entiendo muy muy bien (tb duermo en una cama asesina de ikea) aunque por poco tiempo.
Marta (otra vez) -
Besicos!
Marta -
Lo sé, también por experiencia. Lo primero que tuve que comprar -gracias a mi madre- fue una cama, de las mejores en aquel momento, de 1'35!!! de lamas y colchón duros y buenos... Y una buena almohada -que para lo poco que la uso...-
Y el sofá, tras sufrir unos cuantos meses un sofá viejo, prestado, sin poder apoyar la cabeza en el brazo, ni poder dormir una siesta en condiciones, tuve que comprar uno, de color azul, con varias posiciones... Impresionante.
No hay que jugar con la salud, y tanto la cama como el sofá son dos elementos de la casa que más se utilizan.
Que duermas bien :)